lunes, 19 de octubre de 2015

LO QUE FUNCIONA EN LOS VÍDEOS DE HUMOR

Incluso al tipo con más mala leche le gusta ver vídeos de risa o humor. Le gusta que le hagan reír, o que lo intenten, si es posible cuando está solo y no puede dañar su reputación o, si es en público, permitiéndose una risa breve y despectiva. Hay algo en el humor que nos entra, nos encontremos en la situación personal en la que nos encontremos, y no podría haber mejor fuente que internet, concretamente los vídeos graciosos que vemos en decenas de portales y que envían a la prehistoria aquellos programas de televisión que se nutrían de vídeos domésticos de caídas y bodas accidentadas para conseguir audiencia.

En los tiempos que corren el humor, sea amateur o profesional, se puede encontrar en internet sin pagar ni un céntimo por él –si bien la publicidad en la red hace tiempo que existe y es la forma que tienen los autores de estos vídeos de ganarse la vida-, y hay algunas cosas que funcionan siempre por la forma de ser que tenemos los humanos.

Una de ellas son las caídas: siempre que no terminen en tragedia nos provocan una sonrisa, si no una carcajada, sobre todo cuando el torpe resultado se origina en una acción que se veía venir que era imprudente. Por ejemplo, el típico skater que pasa por encima de una barandilla, o el gilipollas que después de reparar el tejado decide saltar al jardín sin pasar por la escalera y se pega una buena leche. Lo que más nos satisface, sin embargo, es ver a alguien que ocupa una posición de poder o fama en apuros de este tipo. Somos así de “malos”.

La cámara oculta es algo que también funciona bastante: ver a alguien en una situación absurda pero no imposible, ver cómo sufre sabiendo que al final alguien le explicará lo que está ocurriendo y se marchará de allí aliviada y partiéndose de risa –más tarde que los demás, eso sí- nos encanta. Pero eso sí, el día que las víctimas de estas bromas de cámara oculta seamos nosotros no nos hará ni puñetera gracia y el mal rato no nos lo quitará nadie, sobre todo si se hace un vídeo, se cuelga en un portal de los grandes y millones de personas se pueden reír a nuestras expensas durante años.

Otro elemento para triunfar son los animales. ¿Quién no se ha reído y ha visto una y otra vez algunos vídeos de perros y gatos haciendo cosas más propias de humanos que de animales? El típico gato que tira de la cadena del váter, el perro que parece que cante con sus aullidos (gracias a montajes tipo videos de manualidades), o el animal, cualquiera de los dos, que hace caer a un bebé –sin consecuencias, por supuesto- con sus ataques de afecto.

Los bebés no vídeos de terror ojo, son otra de las cosas que nos chiflan. No porque sean monos, que también, sino porque a veces hacen cosas que no se corresponden con la edad que tienen, y eso siempre nos resulta gracioso. Quien dice bebés, dice niños muy pequeños que se comportan como si tuvieran unos cuantos años más, claro.



Todos estos ejemplos son para ver en vídeos cortos, demasiado largos cansarían, y además muchas veces lo que a uno le parece hilarante a otro le deja frío, lo que provoca situaciones incómodas como cuando, creando unas expectativas impresionantes, le ponemos a un amigo un vídeo que al final el nuevo espectador considera que no es para tanto, y con ello incluso la risa original nos parece a nosotros absurda y, por desgracia, no se vuelve a repetir.


Pero también hay vídeos de humor largos, que son especialmente los que se limitan a reproducir la grabación de sesiones de comediantes con micrófono, los stand-up comedians como se dice en inglés. Un texto en sí mismo puede ser gracioso, pero si el que cuenta los chistes no tiene una gracia, un salero o un estilo personal que encaje con el público, no hace gracia. Por eso es necesario ver a estos comediantes en acción, y si no los pillamos en especiales televisivos una perfecta alternativa es buscarlos en internet y disfrutar, a nuestra conveniencia, de sus actuaciones sentados en el sofá con un bol de palomitas.